El microbioma intestinal juega un papel vital en la regulación del sistema inmunológico y la salud mental. Mantenerlo equilibrado es clave para prevenir enfermedades crónicas.
El microbioma, ese ecosistema compuesto por bacterias, virus, hongos y otros microorganismos, habita en diversas partes de nuestro cuerpo, como el intestino, la piel, la vagina y la boca. Este vasto universo, cuyo equilibrio es esencial para nuestra salud, tiene un impacto directo en nuestra bienestar general.
Distintos estudios están demostrando que estos microbios no solo desempeñan un papel crucial en procesos fisiológicos, sino que también influyen en el riesgo de desarrollar diversas enfermedades y afectan la efectividad de tratamientos médicos.
Según James Kinross, cirujano colorrectal en el NHS inglés y profesor de Cirugía en el Imperial College de Londres, «el microbioma influye en prácticamente todas las facetas de la vida».
En su libro Materia oscura (Paidós), Kinross resalta que, a diferencia de los genes, el microbioma es algo que podemos cambiar, lo que abre la puerta a nuevas posibilidades no solo para tratar enfermedades, sino también para prevenirlas. Sin embargo, el experto advierte que, a pesar de la importancia de este ecosistema, no cuidamos adecuadamente a los microbios que habitan en nuestro cuerpo, lo que pone en riesgo su vital contribución a nuestra salud.
Funciones y sistemas
La lista de funciones y sistemas en los que el microbioma cumple un papel fundamental es larga. Interviene, por ejemplo, en la digestión, al generar metabolitos que nos ayudan a procesar algunos alimentos que, sin su ayuda, no podríamos digerir. También actúa como barrera protectora frente a microbios patógenos, los que pueden causar enfermedades, al competir por los recursos y liberar sustancias antimicrobianas.
La importancia del microbioma intestinal en la salud
Sin duda, una de las principales misiones del microbioma intestinal es regular el sistema inmunológico, ayudando a distinguir entre agentes dañinos y benignos, y contribuyendo a evitar respuestas inmunes desproporcionadas o inadecuadas. Además, cada vez más evidencias apuntan a su impacto en el estado de ánimo y la salud mental. El desequilibrio del microbioma intestinal, la alteración en la composición o las funciones de la comunidad de microorganismos que habitan en nuestro intestino, conocido como disbiosis, se ha relacionado con diversas enfermedades.
El trasplante de microbiota fecal está revolucionando el tratamiento de infecciones y enfermedades complejas, mostrando resultados prometedores en la medicina personalizada.
Enfermedades asociadas al desequilibrio del microbioma
En el ámbito digestivo, un microbioma alterado se ha asociado con enfermedades como el síndrome del intestino irritable, la enfermedad inflamatoria intestinal y el cáncer colorrectal, según Antonio Pineda-Lucena, director de Innovación Tecnológica y científico del Cima Universidad de Navarra. Además, en enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2, las alteraciones en las comunidades microbianas influyen en la forma en que el cuerpo procesa y almacena la energía, y en la inflamación crónica de bajo grado asociada con estas patologías. También se ha encontrado que ciertos patrones del microbioma pueden predecir la eficacia y la toxicidad de tratamientos como la quimioterapia y la inmunoterapia.
Impacto del microbioma en enfermedades autoinmunes y trastornos neurológicos
El desequilibrio del microbioma también se ha relacionado con trastornos autoinmunes, como la artritis psoriásica y otras patologías inflamatorias. Asimismo, la disbiosis ha sido vinculada a trastornos neurológicos y psiquiátricos, como el autismo, la depresión y el párkinson, destacando la conexión entre la microbiota intestinal y el sistema nervioso central. Este fenómeno es parte del proyecto microBiomics, dirigido por Pineda-Lucena, el cual tiene como objetivo desarrollar una plataforma para estudiar cómo la microbiota contribuye a la fisiopatología de diversas enfermedades y a la respuesta de los pacientes a tratamientos clínicos.
La tecnología y su contribución al estudio del microbioma
El uso de tecnologías avanzadas está ayudando a desentrañar el potencial del microbioma, permitiendo un enfoque más integrado que combina datos ómicos (metagenómica, metaproteómica y metabolómica) con información clínica. Esto ofrece una visión más completa de cómo las interacciones entre el microbioma y la salud humana pueden influir en diversas enfermedades. Sin embargo, los desequilibrios del microbioma están siendo cada vez más reconocidos como una consecuencia de factores como la industrialización, el ultraprocesado de alimentos, el abuso de antibióticos y la globalización, lo que está alterando rápidamente las comunidades microbianas que hemos compartido durante milenios.
La teoría de la higiene y su impacto en el microbioma
Kinross, experto en microbioma, aboga por un cambio en nuestra forma de entender la relación entre los microbios y la salud. Aunque la teoría de la higiene ha sido crucial para salvar vidas al combatir patógenos, se necesita una evolución que considere la teoría del microbioma. Asegura que muchos de los microbios que vivimos a diario no solo son inofensivos, sino que son esenciales para nuestra salud. En este contexto, la conservación del microbioma es clave para la medicina preventiva, protegiendo la salud de nuestros órganos y previniendo enfermedades crónicas.
Desafíos actuales en la investigación del microbioma
A pesar de los avances en la comprensión del microbioma, todavía hay mucho por aprender. Se han identificado entre 500 y 1.000 especies bacterianas que habitan en nuestros intestinos, pero las especies de virus, como los fagos que infectan bacterias, siguen siendo poco comprendidas. Kinross destaca que el microbioma, al igual que la materia oscura en el campo de la física, es una fuerza masiva y compleja cuyo papel crucial en nuestra salud aún estamos comenzando a descubrir.
El trasplante de microbiota fecal es uno de los avances más prometedores, utilizado con éxito para tratar infecciones causadas por Clostridioides difficile, una bacteria que prolifera en intestinos alterados por antibióticos o quimioterapia. Este tratamiento ha mostrado una tasa de éxito superior al 90%. Investigaciones actuales también están explorando el uso de trasplantes de microbiota fecal en enfermedades como el VIH, para reducir la inflamación, y en enfermedades complejas como la covid persistente, que podrían beneficiarse de su capacidad para restaurar el equilibrio microbiano y mejorar el sistema inmunológico.
Microbioma intestinal y enfermedades neurodegenerativas
En el campo neurológico, el microbioma intestinal juega un papel fundamental en la neuroinflamación, que caracteriza trastornos como el alzhéimer. La investigación sugiere que una microbiota diversa, dominada por bacterias beneficiosas, podría ralentizar la progresión de enfermedades neurodegenerativas. En este sentido, los grupos de investigación están desarrollando estrategias terapéuticas para corregir la disbiosis intestinal en el caso de enfermedades como el alzhéimer, y los resultados preliminares en modelos de ratón muestran mejoras cognitivas y reducción de la neuroinflamación.
El futuro de la Medicina de precisión basada en el microbioma
Los avances en el estudio del microbioma ofrecen la promesa de transformar la Medicina de precisión, permitiendo diagnósticos personalizados, terapias adaptadas y estrategias preventivas basadas en el perfil microbiano único de cada individuo. Aunque aún queda mucho por explorar y entender sobre el microbioma, se espera que en los próximos años se puedan desarrollar mejores diagnósticos y tratamientos basados en la salud intestinal.
De momento, los expertos recomiendan adoptar hábitos de vida saludables para cuidar el microbioma. Una dieta rica en fibra, que incluya frutas, verduras, cereales integrales y legumbres, proporciona nutrientes esenciales para las bacterias beneficiosas del intestino. Además, el consumo de alimentos fermentados, como el yogur y el kéfir, puede promover la diversidad microbiana y mejorar la salud intestinal a largo plazo.