Lo que comienza como una molestia tras una comida grasa puede transformarse
rápidamente en una emergencia médica, porque los cálculos biliares, comúnmente
conocidos como «piedras», son mucho más que un simple sedimento y es una
patología que, de no tratarse, puede convertirse en una auténtica pesadilla para el
paciente.
La cirujano general Rina Ramírez, expuso el tema durante el espacio radial en
Onda con Mayerling Moya, donde explicó las claves para entender esta afección
que afecta a un número creciente de personas.
Indicó que la vesícula biliar funciona como un reservorio de bilis y es un problema
que surge cuando se forman partículas sólidas o sedimentos en su interior.

Según la doctora. Ramírez, estos cálculos pueden estar compuestos de pigmentos
biliares, colesterol o una mezcla de ambos.
«Si hay una ingesta alta de grasas y no existen suficientes sales biliares para
degradar ese colesterol, se forman los sedimentos que dan origen a las piedras»,
señaló la especialista.
Más allá de la dieta
Aunque la alimentación es clave, la cirujano. Ramírez destacó que no es el único
factor, dado que a genética juega un papel fundamental; tener antecedentes familiares aumenta significativamente la predisposición.
Tradicionalmente, esta patología se asociaba a mujeres de edad avanzada, pero
las estadísticas están cambiando:
Género: Sigue siendo más frecuente en mujeres, pero los diagnósticos en
hombres han aumentado (aunque en ellos suele pasar más desapercibido).
Edad: La brecha generacional se ha cerrado. Actualmente, se registran
casos en adolescentes e incluso en niños de entre 10 y 12 años.
Síntomas y señales de alerta
El dolor es el principal indicador, pero suele ser engañoso y advirtió la especialista
Ramírez que el cólico biliar suele aparecer tras consumir alimentos grasos y
puede irradiarse hacia la espalda, lo que lleva a muchos pacientes a confundirlo
con problemas de artritis o afecciones respiratorias.
“Cuando la litiasis vesicular se vuelve sintomática o presenta complicaciones, el
tratamiento definitivo suele ser la cirugía para extirpar la vesícula”, precisó..
Finalmente hizo hincapié en que el proceso de recuperación no solo es médico,
sino que requiere de una comunicación fluida y el apoyo constante del entorno
familiar para garantizar el bienestar del paciente.



