Tres años de la pandemia

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Hace tres años que la OMS usó por primera vez la palabra «pandemia» para hablar de la emergencia del Covid-19. El 11 de marzo de 2020, había alrededor de 118.000 contagios y 4.291 muertes, mientras que, a día de hoy, los muertos casi llegan a los siete millones, según las estimaciones más conservadoras.

«La Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene como director general al  doctor  Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha evaluado este brote hora a hora y estamos profundamente preocupados por los alarmantes niveles de expansión y gravedad, y por los alarmantes niveles de inacción. Por esos motivos, hemos decidido que el covid-19 puede ser caracterizado como una pandemia».

Con esta declaración, el 11 de marzo la autoridad internacional sanitaria nos daba la palabra que marcaría la realidad de forma indeleble en los años venideros. Desde entonces, la pandemia de Covid-19 ha contagiado a más de 759 millones de personas, de las cuales 6,87 millones perdieron la vida.

El impacto, sin embargo, podría ser todavía mayor: hay estimaciones de la misma OMS que concluyen que las víctimas mortales podrían llegar a los 17 millones.

La incertidumbre de la salud mental

Tres años después, sobre la pandemia de Covid-19 todavía pesan interrogantes que no se han resuelto. Muchos tienen que ver con el impacto de la crisis sanitaria a largo plazo y sobre otras condiciones de salud, como la salud mental.

El consenso general es que el encierro y la incertidumbre de 2020 hizo mella de forma profunda en este ámbito: un estudio de ‘The Lancet‘, realizado por investigadores de la ciudad de Queensland, concluyó que los casos de ansiedad habían aumentado en 76 millones y los de depresión en 53 millones.

El índice superior a 0 indica que hay una correlación entre la pandemia y el empeoramiento de salud mental, es decir, muestra que sí hay más personas con síntomasde ansiedad o depresión. Sin embargo, al ser un valor tan cercano a cero, los investigadores concluyeron que era una relación «estadísticamente insignificante». © France 24

Sin embargo, otra publicación reciente de la revista ‘BMJ lo puso en duda: según su investigación basada en decenas de estudios que comparan el estado de la salud mental antes y después de 2020, los cambios fueron «insignificantes estadísticamente». En algunos casos, como en el de las mujeres, sí se encontró una pequeña correlación de empeoramiento de la salud mental, aunque los científicos insistieron en que era «pequeña».

Es importante, de igual forma, tener en cuenta que el estudio recogió datos de países ingresos altos y medio altos. La situación podría ser diferente en lugares donde el sistema sanitario y social no logró responder rápidamente a la emergencia sanitaria, o donde las consecuencias económicas dejaron a la intemperie a millones de personas, como en América Latina.

La certeza de las vacunas

Entre las preguntas que todavía siguen sin respuesta alrededor de la pandemia de Covid-19, hay algunas certezas que sobresalen. Sin duda, una de ellas es la efectividad de las vacunas, desarrolladas en tiempo récord.

Lo certifican las cifras de contagios y de muertes por Covid-19. Durante el primer año de crisis sanitaria, los contagios fueron relativamente bajos con respecto a los picos provocados por las reaperturas y la aparición de la variante ómicron, por ejemplo. En cambio, las cifras más altas de víctimas mortales se registraron al principio de la pandemia, y desde inicios de 2021, cuando empezaron las campañas de vacunación, descendieron gradualmente, pero de forma sostenida.

El director de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa, reconoció en una rueda de prensa que «las Américas es la región con el segundo nivel más alto de vacunación en el mundo, con el 71% de cobertura de vacunación contra el Covid-19».

Fuente: AFP

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