En los últimos meses, el término Therian ha ganado visibilidad en redes sociales,
generando debates, preocupación pública y una creciente cantidad de
desinformación. Videos virales y contenidos humorísticos han contribuido a
posicionar la idea de que existen jóvenes que creen ser animales o que intentan
vivir como otras especies.
Sin embargo, desde la psicología contemporánea, la realidad es considerablemente distinta.
De acuerdo con el psicólogo Dehilltk Quintero,este fenómeno no constituye una

enfermedad mental, sino una forma de identificación simbólica utilizada por algunas personas —principalmente adolescentes y jóvenes— para expresar
aspectos de su personalidad e identidad.
¿Qué significa ser Therian?
El fenómeno Therian hace referencia a personas que sienten una conexión
profunda con un animal específico y utilizan sus características simbólicas como
una manera de describirse o comprenderse a sí mismos.
“Los Therian no creen que sean animales. Se identifican simbólicamente concaracterísticas que representan su personalidad”, explica Quintero.
Por ejemplo, una persona puede identificarse con la figura del lobo por asociarla
con independencia o sentido de comunidad, o con un león por representar
fortaleza o liderazgo. Esta identificación funciona como un lenguaje simbólico de
autodefinición, similar al uso de arquetipos culturales o metáforas personales.
Desde el punto de vista clínico, el elemento clave es que estas
personas mantienen pleno juicio de realidad, reconociendo claramente su
condición humana.
La diferencia con la licantropía clínica
La confusión más frecuente surge al relacionar el fenómeno Therian con la
llamada licantropía clínica, condición psiquiátrica extremadamente poco común.
Según el psicólogo Dehilltk Quintero, la diferencia es fundamental:
“En la licantropía clínica sí existe una pérdida del juicio de realidad. La persona
cree realmente que es un animal y estamos ante un cuadro psicótico.”
Este trastorno forma parte de los cuadros psiquiátricos graves y requiere
evaluación especializada.
Las principales diferencias clínicas incluyen:
* Juicio de realidad: conservado en los Therian.
* Funcionalidad diaria: mantenida sin interferencias significativas.
* Presencia de psicosis: ausente en el fenómeno social Therian.
¿Cuándo puede ser una señal de alerta?
Desde la práctica clínica, los profesionales no consideran patológico un interés o
forma de identificación por sí misma. El criterio determinante es la funcionalidad
del individuo.
Quintero señala que la alerta aparece cuando la conducta:
* Interfiere con estudios o trabajo.
* Afecta relaciones sociales.
* Compromete el autocuidado.
* Representa riesgo para la persona o terceros.
Mientras estos factores no estén presentes, la identificación simbólica suele formar
parte de procesos normales de exploración identitaria, especialmente durante la
adolescencia.
Therian y movimiento Furry: fenómenos distintos
Otro punto aclarado durante la entrevista es la diferencia entre la comunidad
Therian y el movimiento Furry.
El movimiento Furry está asociado al interés por personajes antropomórficos
—mitad humanos y mitad animales— presentes en el anime, el arte digital y el
cosplay. Se trata principalmente de una afición recreativa.
En contraste, los Therian describen una identificación simbólica más vinculada a la
construcción personal de identidad. En ninguno de los casos existe, por sí mismo,
una alteración psicológica.
El riesgo del alarmismo social
Para el especialista, el crecimiento del debate en redes sociales ha generado una
percepción distorsionada del fenómeno.
“Estamos enfocando la atención en situaciones que no representan un problema
clínico real, mientras existen desafíos mucho más importantes en salud mental”,
advierte Quintero.
El psicólogo destaca que actualmente los sistemas de atención enfrentan
incrementos significativos en depresión, ansiedad e ideación suicida,
especialmente en población joven.
Comprender antes de patologizar
La psicología moderna insiste en diferenciar entre diversidad identitaria,
expresiones culturales emergentes y trastornos mentales reales.
Etiquetar automáticamente nuevas formas de expresión juvenil como
enfermedades puede generar estigmatización innecesaria y desviar la atención de
problemáticas prioritarias.
Como concluye el psicólogo Dehilltk Quintero, comprender estos fenómenos
desde la evidencia científica permite centrar los esfuerzos en lo esencial: la
prevención, el acompañamiento emocional y el cuidado integral de la salud
mental.



