En una sociedad que a menudo premia la «fortaleza» del silencio y castiga la
vulnerabilidad, la salud mental se enfrenta a su mayor enemigo: la invisibilidad. La
clave para enfrentar la depresión no está en reprimir el dolor, sino en aprender a
observarlo sin juicio.De esta manera enfoca este problema, la licenciada Geralys de Armas, psicóloga clínica, al tiempo que advierte que no existen emociones buenas o malas; las emociones son, simplemente, lo que nos hace humanos”. Como profesional de esta especialidad, actualmente atiende consultas en la Clínica Los Cedros, en Acarigua y también dedicada a la atención a víctimas de violencia y abuso en el Centro de
Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (CICPC).

“El verdadero peligro radica en el estigma que prohíbe ciertas emociones, una etiqueta que no hace más que intensificar el sufrimiento en lugar de aliviarlo.»
subraya.
Terapia Dialéctica
Desde el enfoque de la Terapia Dialéctica Conductual (DBT), De Armas propone un camino de validación frente a la crisis y sustenta que el proceso terapéutico no busca «borrar» la emoción, sino entrenar la habilidad de observarla sin que esta
defina la identidad del paciente.
Invitamos a la persona a expresar su situación en el aquí y el ahora”, explica la psicóloga y que el trabajo consiste en desmenuzar el malestar: identificar los factores externos, como personas o circunstancias y los internos, pensamientos automáticos; para distinguir entre emociones primarias y secundarias.
Afirma que este análisis permite diseñar un traje a la medida para las necesidades
de cada paciente, evaluando incluso cuándo la intensidad biológica requiere un
apoyo farmacológico complementario.
La autocompasión como refugio
La psicóloga De Armas destaca la redefinición de la autocompasión que no debe
confundirse con el aislamiento. «Si la autocompasión se entiende como callar o no
involucrar a otros en el proceso doloroso, el daño se vuelve más significativo»,
advierte.
Por el contrario, añade, que la verdadera autocompasión actúa como un regulador
del sistema de alerta del cerebro, permitiendo que el individuo entienda que su dolor
tiene solución y que no está solo.
Libertad de expresión emocional
Como profesional que acompaña a personas en sus momentos más difíciles,desde
la consulta privada hasta el apoyo a víctimas en situaciones críticas, De Armas
insiste en que el objetivo final de la terapia es la libertad: Libertad para sentir, para
decir y para no ser juzgado.
«El silencio siempre va a ser un alimento para la depresión. Hablar es lo que nos
ayuda a encontrar un abanico de posibilidades para salir de la situación doloros»,
concluyó.



