¿Qué es la crianza respetuosa?

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La crianza y educación de un bebé, niño o niña, no es un camino fácil. Si acabas de enterarte de que esperas un bebé, o si es ahora cuando empiezas a informarte para aquello para lo que nadie nos prepara, quizás no hayas oído nunca este término: crianza respetuosa.

La crianza respetuosa muestra la importancia de comprender su mundo emocional, para que reciban un trato más respetuoso con el fin de permitirles que tengan más libertad para ir modelando su personalidad en base a las normas y valores que les podamos transmitir, sin buscar la obediencia ciega, para que sean respetuosos y capaces de exigir respeto y que sean responsables, amables y honrados. Por ende, promueve el desarrollo de la autonomía, la confianza y la autoestima de niños y niñas.

La crianza respetuosa es un estilo educativo que busca ofrecer al bebé lo que se considera que necesita: no solo alimento, higiene, la seguridad y confort de un hogar y pañales limpios, sino también brazos, cariño, amor y atención, basándose en la premisa de que el llanto es una llamada de auxilio del bebé, su manera de expresar que necesita sentirse seguro y en calma para poder explorar y aprender del entorno. La educación de niños y niñas debe basarse en un acompañamiento por parte de los adultos, para que puedan desarrollar sus potencialidades en base a su motivación, y para que, poco a poco, puedan hallar su camino en la vida, desde la transmisión de unos valores que les permitan e impulsen a formar parte de una sociedad más empática, menos violenta y más respetuosa.

Las claves de la crianza respetuosa

El Dr. William Sears, a partir de las teorías de Bowlby y Harlow, definió las ocho claves de la crianza respetuosa para comprender sus principios y ponerla en práctica.

Lazos afectivos desde el nacimiento

Consiste en fomentar el contacto piel con piel con el bebé desde el momento en que nace, El bebé necesita a la madre y estar con ella facilita la instauración de la lactancia materna, le hace sentirse más seguro.

Lactancia materna

Las placentas externas, encargadas de nutrir al bebe durante los primeros minutos de vida logrando una inmunización optima, estas son las glándulas mamarias de la madre, que empiezan a producir calostro, rico en nutrientes y defensas para su desarrollo.

Cargar al bebé

Donde más tranquilos están los bebés es al cobijo de su madre o su padre y por eso se promueve el uso de portabebés o fulares para que los bebés estén con sus padres, como se ha hecho desde siempre, al ser el lugar donde están más tranquilos, lloran menos por el día y, en consecuencia, lloran también menos por la noche. Es más, en contra de lo que suele decirse, los bebés no se acostumbran a ir en brazos.

Dormir cerca del bebé

Al dormir cerca de los bebés tienden a dormir más y mejor, enseñándoles además que la noche y la oscuridad no tienen por qué ser momentos de miedo ni de soledad. No es más que dar continuidad a la atención que ya sucede por el día, proporcionando la misma contención y seguridad por la noche.

Confianza en el valor de su llanto como lenguaje

Atender el llanto del bebé, entendiéndolo como su manera de decirnos que algo no va bien. La realidad es que los lóbulos frontales del cerebro del bebé, encargados del raciocinio, tardan unos meses en empezar a desarrollarse y eso quiere decir, básicamente, que es imposible que haya una segunda intención cuando un bebé llora. Es más, para ellos es aún más importante porque no tienen mecanismos ni herramientas para calmarse por sí mismos.

Tener cuidado con los adiestramientos

Las rutinas pueden ser muy útiles para los padres y para los bebés, que acaban aprendiendo y asumiendo las dinámicas familiares. Sin embargo, si son demasiado rígidas pueden aparecer problemas. Digamos que lo importante es buscar una manera adecuada de funcionar en casa, pero teniendo claro que las necesidades del bebé están por encima de los horarios y de los deseos de los adultos.

Mantener un equilibrio

Es una manera de decir que como madres y padres, igual que como personas, debemos buscar el equilibrio. No llegar al extremo del autoritarismo en la crianza, en que los niños y niñas acaban siendo seres sumisos y obedientes, a menudo con poco criterio y poca capacidad de pensar y tomar decisiones que incluso atañen a sus propias vidas, pero tampoco caer en el extremo de la permisividad, que podría provocar que los niños y niñas, faltos de normas y límites, acabaran siendo personas irrespetuosas, exigentes y consentidas.

Ambos

Que ambos, los dos miembros de la pareja (si los hay), estén implicados en la crianza y el cuidado del bebé y luego niño/a, de día y de noche. Que ambos estén involucrados en atender sus demandas, su educación y en los valores que se le quieren transmitir.

¿Cómo se aplica la crianza respetuosa?

Estas ocho claves para la crianza respetuosa no son ítems que haya que cumplir para saber si vas en buen camino.

Al final, la crianza respetuosa radica en cambiar el modo en que, hasta ahora, hemos tratado a los niños y niñas. Una filosofía de vida y de cuidados que se basa en el diálogo, el cariño, el respeto y en pasar tiempo con ellos/as para transmitirles nuestra manera de ver la vida y que, desde ahí, desarrollen la suya libremente (con un equilibrio lógico entre libertad y límites), tanto en casa, como en la escuela, como en el día a día con nuestros hijos e hijas, y con los niños y niñas que forman parte de nuestra sociedad.

Y es que criar y educar a nuestros/as hijos/as con respeto no es fácil, porque a menudo nos faltan recursos y tiempo. Pero si queremos que nuestra sociedad evolucione, si queremos que nuestros hijos lo hagan mejor que como lo hacemos nosotros, y si queremos hacerlo como padres mejor que como lo hicieron los nuestros (que en la mayoría de casos fue del mejor modo que pudieron y supieron), vale la pena intentar un método de crianza diferente.

Y no es solo por eso por lo que deberíamos conocer la crianza respetuosa. Es que cuando conectas emocionalmente con tus hijos, cuando hay respeto mutuo y poco a poco fluye la comunicación, se establece una relación de confianza que lo hace todo más intenso, más estimulante, más bonito, más amable y a la vez, más divertido. La semilla que luego debe brotar para que cuando lleguen épocas probablemente más complicadas, siga habiendo confianza, comunicación y respeto.

Por: Dra. Cesmar Rodríguez/Médico Pediatra Puericultor.

 

 

 

 

 

 

 

 

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