La contaminación acústica ha dejado de ser una simple molestia urbana para
convertirse en una crisis de salud pública global, según advierten especialistas, la
exposición prolongada a altos niveles de ruido, especialmente a través de
dispositivos electrónicos, está provocando daños irreparables en la audición de la
población joven.
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Se estima que el 10% de las personas que utilizan audífonos de manera habitual
desarrollarán hipoacusia (pérdida auditiva) o acúfenos (zumbidos constantes)
antes de cumplir los 40 años, como lo reveló la doctora Evelin Méndez
“Un oído sano es un don precioso que puede durar toda la vida, siempre que se
tomen precauciones básicas de sentido común. La pérdida de audición causada
por este hábito es irreversible, por lo cual la recomendación clínica es limitar el uso
de audífonos a un máximo de 60 minutos diarios”, sustentó.
De acuerdo a su explicación, el impacto del ruido no proviene solo de los
dispositivos personales, también el tráfico vehicular, la actividad industrial, las
construcciones y los centros nocturnos son los principales focos de contaminación en las ciudades. Datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), detallan
que el 76% de los habitantes en centros urbanos vive expuesto a niveles acústicos
muy superiores a los límites recomendados.
Responsabilidad individual y colectiva
La lucha contra la contaminación sonora no depende únicamente de regulaciones
gubernamentales. El texto destaca que un ambiente sonoro saludable es un
derecho, pero también una responsabilidad compartida.
“El ruido no solo lo hacen los demás; lo generamos todos”. La educación y la toma
de conciencia individual son las herramientas más eficaces para frenar esta
tendencia y garantizar una mejor calidad de vida para la sociedad en su conjunto”,
concluyó,



