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Mujeres pueden prevenir los daños de la Espina Bífida desde el embarazo

La Espina Bífida, una malformación congénita por la cual la columna vertebral no se desarrolla normalmente en las primeras semanas del embarazo, provoca daños permanentes en la médula espinal y el sistema nervioso del bebé y puede dar lugar a la parálisis de los miembros inferiores o problemas funcionales del intestino y la vejiga, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Conmemorando el Día Mundial de la Espina Bífida, a celebrarse cada 21 de noviembre, el mensaje de las asociaciones sobre la enfermedad se centra en la prevención de esta malformación congénita, que es la segunda causa de discapacidad física en la infancia, después de la parálisis cerebral; además, busca la necesidad de mejorar la calidad de vida de los afectados desde el nacimiento.

En ese sentido, aunque la enfermedad es de carácter multifactorial, la prevención está en manos de las mujeres y futuras madres, la cual es relativamente fácil a través de la ingesta del ácido fólico (vitamina B) todos los días, antes, y al comienzo del embarazo, ya que disminuye el riesgo de defectos en el tubo neural.

De acuerdo a la edad, es recomendable llevar una dieta rica en ácido fólico: frutas, brócoli, aguacate, espinaca, yema de huevo y verduras de color verde oscuro en general. Hay que destacar que la dieta por sí sola no suele corregir una deficiencia, por ello es importante la utilización de los suplementos.

En la mayoría de los casos, la Espina Bífida se diagnostica antes del nacimiento. Sin embargo, algunos casos leves pueden pasar desapercibidos hasta después del nacimiento. Es posible, incluso, que nunca se detecten casos muy leves sin síntomas.

Cuatro tipos

De acuerdo a los expertos, existen cuatro tipos de Espina Bífida: oculta, defectos del tubo neural cerrado, meningocele y mielomeningocele.

La oculta, es la forma más común y más leve, en la cual una o más vértebras están malformadas. El nombre «oculta» indica que la malformación o apertura en la columna está cubierta por una capa de piel. Esta forma de espina bífida, raramente causa incapacidad o síntomas.

Otra es la conocida como los defectos del tubo neural cerrado. Consiste en un grupo diverso de defectos espinales en los que la columna vertebral está marcada por una malformación de grasas, huesos o membranas. En algunos pacientes hay pocos o ningún síntoma; en otros, la malformación causa parálisis incompleta con disfunción urinaria e intestinal.

En el tercer tipo, el meningocele, las meninges sobresalen de la apertura espinal y la malformación puede o no puede estar cubierta por una capa de piel. Algunos pacientes con meningocele pueden tener pocos o ningún síntoma, mientras que otros pueden tener síntomas similares a los defectos del tubo neural cerrado.

Por último, el mielomeningocele es la más grave y se produce cuando la médula espinal está expuesta a través de la apertura en la columna, dando como resultado una parálisis parcial o completa de las partes del cuerpo por debajo de la apertura espinal. El paciente en los casos más graves no puede caminar y puede tener disfunción urinaria e intestinal.

Prensa Bisturí Magazine

Con información de Universidad de Salamanca

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