La nefropatía diabética es delicada pero evitable

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La nefropatía diabética es una complicación delicada. Afecta a más del 40% de los pacientes con diabetes e implica diversas alteraciones de los riñones cuando el control de la glucosa en sangre y otros factores asociados, no han sido los adecuados.

Como enfermedad crónica, la diabetes produce cambios a nivel de la membrana de filtración de los riñones, que es la unidad funcional donde ocurren los intercambios y la limpieza de la sangre.

“Esta membrana es extremadamente selectiva y al alterarse deja de serlo, permitiendo el paso de sustancias tóxicas que, en vez de ser filtradas, se quedan en la sangre”, explica la Dra. María Del Valle Chía, médico Internista y Nefróloga.

Esta patología forma parte de las complicaciones crónicas de la diabetes mellitus en general. Se sabe que entre 30% y 50% de los enfermos en diálisis, son pacientes con nefropatía diabética, convirtiéndose en la primera causa de enfermedad renal crónica y trasplante en países occidentales. De acuerdo con la especialista, uno de cada tres pacientes con diabetes es propenso a presentar insuficiencia renal.

Enfermedad asintomática

La nefropatía diabética no presenta síntomas hasta que el daño pasa a ser de moderado a severo. Los pacientes muestran entonces disminución en la cantidad de orina, así como edemas generalmente en los miembros inferiores, como consecuencia de la pérdida de sustancias importantes como la proteína, entre ellas la albúmina.

Señala la Dra. Chía que el paciente diabético puede presentar alteración en su tensión arterial, porque el riñón es uno de los órganos que se encarga de la formación de sustancias que intervienen en el control de la misma. “En ese caso, ya no estamos en el contexto de un paciente que es diabético, sino que también puede presentar hipertensión arterial hecho que incrementa más el daño renal”. Es un ciclo que hay que atender inmediatamente.

Agrega la nefróloga, que en los pacientes diabéticos se asocian otros trastornos como el sobrepeso, la obesidad y alteraciones de la propia enfermedad, por lo que el control médico es más complejo.

Alimentación y control médico

Una buena nutrición, el tratamiento y control médico adecuado, así como la educación del paciente diabético sobre su enfermedad, son primordiales para evitar los factores de riesgo que puedan conllevar a fallas renales.

“Sobre todo el control alimentario y medicamentoso. El paciente diabético no debe esperar a tener valores elevados de glicemia para consultar e ir al médico. Si toma conciencia de su enfermedad, no debería llegar a una etapa terminal que es la que lo llevaría a diálisis”, advierte.

Explica que, en los primeros estadios de falla renal (1,2 y 3), el tratamiento de la nefropatía diabética es médico-farmacológico y alimentario. En etapas más avanzadas (4 y 5), el paciente puede requerir el uso de Terapia de Rescate Renal (Hemodiálisis o diálisis peritoneal).

Agrega la doctora Chía que, donde ella presta sus servicios, la Clínica Piedra Azul, cuenta con un equipo completo y especializado para el cuidado del paciente diabético que siempre requiere atención multidisciplinaria. Esto incluye el control a través de Cardiología, Endocrinología, Oftalmología, Medicina Interna y Nefrología.

“Del mismo modo, contamos con el laboratorio para estudios especiales, así como la realización de ecografías. Además de la unidad de hemodiálisis en caso de que el paciente lo requiera”, concluyó la Dra. María Del Valle Chía.

Fuente: Notitarde

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