La Epilepsia convulsiona tu vida sin que dejes de vivir

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Desde hace 24 años, enfrento una lucha contra la Epilepsia, patología que a pesar de estarla padeciendo desde los 16, es solo hace 10 años que me fue diagnosticada como tal.

Los altos y bajos de mi vida en el marco de esta enfermedad han sido muchos y cambiantes; varios episodios de crisis han intentado detener mi ritmo de vida y la vida toda, pero sigo caminando, buscando mi rumbo y mis sueños.

A partir de mi adolescencia, me propuse ganar cada batalla de esta guerra sin descanso contra esta enfermedad crónica. A mis 17 años comencé mis estudios universitarios, durante los cuales tuve que lidiar con distintos medicamentos que no me ayudaban a encontrarme de manera estable, sino que por el contrario me empeoraban. Aun así, desarrollé este período de la manera más normal que pude (aunque me vi obligada a congelar un par de semestres) y logré obtener la licenciatura en Comunicación Social, más tarde de lo pensado, pero a buena hora, a los 23 años.

Durante mi vida universitaria, donde viví sola, residenciada en Barquisimeto, estado Lara, sufrí dos episodios en la calle, ambos ocurrieron en el mismo local comercial donde me auxiliaron de la mejor manera; no todas las personas tenemos esa suerte.

En esa época estaba muy afectada por las Ausencias, muchas veces la gente me hablaba y quedaba ausente por segundos. Yo como epiléptica sentía pena al no poder responder como una persona normal o en caso de responder, decir cualquier incoherencia.

El tiempo corría, había pasado por las manos de tres médicos, sin tener un diagnóstico certero, por lo que no estaba controlada. Seguí trabajando en el periodismo y, aunque suene contradictorio, esta carrera tan dinámica y estresante fue una herramienta que me sirvió (y sirve) para apaciguar precisamente el estrés y la angustia. Así que, sí es posible cargar con esta enfermedad y trabajar al mismo tiempo.

En la etapa final del embarazo de mi hijo Lucas, viví uno de los episodios más fuertes e inolvidables para mi familia. Era el día anterior al nacimiento de mi hijo, 27 de noviembre de 2010, ese día mi papá fue testigo de lo ocurrido contando 13 convulsiones durante el día, de estos episodios recuerdo algunos vestigios, viendo a mi padre cerca de mi cama como un guardián, inamovible.

Un diagnóstico un tratamiento

Después de tanto batallar, decidí acudir a consulta con un especialista en el Centro Médico de Caracas, de esto hace un poco más de 10 años. Confieso que, aunque el profesional tenía muy buenas referencias, para mí en ese momento era uno más, y no podía ser de otra manera pues estaba con los ánimos perdidos.

Lo cierto, es que a veces la vida te da oportunidades y aproveché ésta para ver si alguien lograba decirme algo diferente, y allí estaba el Neurólogo Krikor Postalian, quien sin temor a equivocarse emitió un diagnóstico– cosa que me impresionó muchísimo- Crisis Parciales o de Lóbulo Temporal, algo que otros no se atrevieron a decirme antes. En palabras menos técnicas es que era una persona epiléptica.

El tener claro mi diagnóstico, me hizo más optimista. Por amor a mi profesión “el mejor oficio del mundo”, como dijera Gabriel García Márquez, seguí intentándolo en los últimos 9 años de los 10 que me he tratado con el doctor Postalian. Así, trabajé en la agitada ciudad de Caracas y aunque sufrí convulsiones, fueron esporádicas; recuerdo una en el 2017, en el metro de Caracas, siendo atendida por el personal de dichas instalaciones. Debo significar que en todos estos años los episodios han ido disminuyendo y fiel a mi tratamiento con anticonvulsivos, sigo combatiendo por la vida.

Patología antigua

Con relación a mi historia como epiléptica y poniendo en práctica el periodismo, hice una entrevista para la revista Bisturí Magazine, al Neurólogo, Krikor Postalian, especialista del Centro Médico de Caracas, quien refirió que esta patología es muy antigua “siempre ha estado con la humanidad, tanto que hay descripciones de Epilepsia en la antigua Mesopotamia y en la Biblia”. En lo que respecta a Venezuela, dijo, “ocurre entre 10 y 15 personas por cada 1.000 habitantes, es relativamente común”.

Explicó, que esta patología ocurre a nivel cerebral, donde se da una descarga eléctrica anormal episódica, paroxística, de forma brusca; se considera que alguien tiene epilepsia cuando tiene dos o más episodios, con uno solo no se diagnostica.

Se estima que la Epilepsia afecta a alrededor del 0,5% de la población mundial, de la cual 70% son pacientes con buen pronóstico. Sin embargo, hasta el 30% no logra un buen control de la enfermedad, a pesar del tratamiento adecuado con fármacos antiepilépticos.

Asegura el doctor Postalian, que la epilepsia tiene varias causas. “Hay personas que tienen una predisposición genética a desarrollar la Epilepsia y está otro grupo adquirido por múltiples causas: problemas del feto durante el embarazo, problemas durante el parto del niño al nacer, problemas de la niñez temprana (meningitis, encefalitis, traumatismo craneoencefálico); en la adultez una persona que tiene una malformación de cualquier tipo, un traumatismo o un absceso en el cerebro, una infección, el Sida, la Toxoplasmosis, y en la ancianidad por alguna enfermedad degenerativa, como la demencia o el Alzhéimer”.

En este sentido, el neurólogo, indica que el paciente debe hacerse una serie de exámenes que lo revisan desde la niñez hasta la adultez.

“Uno de los estudios primordiales para (determinar)la Epilepsia es el Electroencefalograma, en el cual se registra la actividad eléctrica cerebral y se ve si tiene esos paroxismos; además un estudio de imágenes, tomografía de cráneo o una resonancia cerebral para ver la causa”, precisa.

En cuanto a las convulsiones más frecuentes, está la Generalizada que es cuando se sacude todo el cuerpo. Mientras que, en la Focal, están las Tónicas, que sacude un lado del cuerpo con contracciones fijas y las llamadas Clónicas, cuando hay contracciones, pueden ser sin pérdida de la conciencia en algunos casos, donde incluso el paciente llega a describir su sacudida.

“Pero hay otras en que sí hay pérdida de consciencia, las más frecuentes son las Crisis Parciales Complejas o Focales del Lóbulo Temporal, la persona queda ida, se desconecta y sus ojos están abiertos, puede hacer movimientos con la boca o la mano, automatismos, que no son voluntarios; eso dura de segundos a algunos minutos, el paciente luego se recupera y no recuerda el episodio. También están las Mioclónicas, que es cuando te da una sacudida brusca en partes del cuerpo”, expone Postalian.

Gran mal y Pequeño mal  

Es de resaltar que hay varias clasificaciones de crisis de Epilepsia y en el argot médico-neurológico se utilizan los términos “Gran mal” y “Pequeño mal” (o Petit mal), para tipificar sus características.

“El Gran mal se refiere a crisis generalizadas, es la convulsión de todo el cuerpo, sacudidas o contracciones; mientras que el Pequeño mal, es un episodio breve por segundos, donde no hay la convulsión, no hay la sacudida ni contracción del cuerpo, donde hay una corta pérdida de consciencia, conocida como Ausencia, que casi siempre comienza en la niñez. A pesar de esto, existen muchos otros tipos de Epilepsia”, detalló el especialista.

El espíritu de un médico

El Neurólogo Postalian, cuenta que ha tenido muchas satisfacciones personales en más de 30 años de experiencia, resaltando que la labor de un médico siempre es ayudar a las personas, a los pacientes, “el espíritu de un médico siempre debe ser el de curar cuando se puede o ayudar de alguna u otra manera a confortar a aquellas personas, cuyas enfermedades no se pueden curar”.

Considera su profesión como “muy bella” porque “tiene que ver con la parte social de ayudar a la gente” y por los momentos no hay cabida para dejar de ejercer.

Krikor Postalian, quien se graduó de Médico en el año 1979 en la Universidad de Los Andes (ULA) y luego estudió Neurología en la Universidad Central de Venezuela (UCV), casa de estudios donde realizó dos postgrados (especialista en Neurología y Enfermedades Neuromusculares); contó con la valiosa experiencia de haber trabajado en el Hospital Universitario de Caracas hasta hace dos años y aun imparte sus conocimientos como profesor de medicina y neurología en la UCV.

Yolianny Meléndez

 

 

 

 

2 Comments

  1. Exelente artículo para compartirlo, seamos multiplicadores de esta enseñanza donde el valor y la dedicación nos hace salir adelante por encima de cualquier patología clínica que podamos presentar. Te felicito Lic Yolianny.

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