Importante el uso del protector solar para evitar quemaduras en la piel

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Existen distintas y sencillas recomendaciones de prevención que pueden separar a las personas de un evento de quemadura, ya sea leve, o hasta aquellos donde el tejido se ve más comprometido, e incluso el paciente puede llegar a la muerte, cuando las mismas por lo general no son tomadas en cuenta, sino luego de sufrir un accidente en carne y hueso.

Como apunta la dermatóloga Yenisey Turbay, quien atiende consultas en la Clínica Guadalupe, Asociación Damas Salesianas y Centro Clínico Los Cedros, de  Acarigua, las quemaduras involucran daños en el tejido debido a diferentes causas, entre las cuales destacan: exposición al sol u otra radiación, radiación ultravioleta, contacto con productos químicos y la electricidad.

Además, indica la especialista, está el contacto con el fuego, líquidos calientes o vapor, metal u otros objetos calientes, corrientes eléctricas; sustancias químicas fuertes, como lejías o gasolina.

Tal y como recuerda la dermatóloga, las quemaduras se clasifican en primer, segundo y tercer grado, “las de primer grado, son aquellas leves que sólo afectan a la epidermis (capa más externa de la piel) y clínicamente se expresa con enrojecimiento, ardor y dolor, pero se resuelven rápidamente, dejando una pigmentación o hipopigmentación; las de segundo grado, un poco más profundas, no sólo compromete la epidermis, sino que también la dermis (capa interna de las dos capas principales de la piel), se observa enrojecimiento, ardor, presencia de ampollas, muchas veces flictena (ampolla grande), y puede haber un compromiso mayor con los trayectos nerviosos, dejando cicatriz”.

Igualmente, adicionó que “en las de tercer grado, no sólo se compromete la epidermis y la dermis, sino que la afectación de la piel es más profunda, tocando la grasa, la hipodermis (capa más profunda de la piel), pudiendo afectar otros órganos como los músculos, los tendones, los ligamentos, y la respuesta al tratamiento es mayor y muchas veces requieren hospitalizaciones, e inclusive, a veces, terapia intensiva, llegando a comprometer la vida del paciente”.

Los síntomas de las quemaduras, aporta Turbay, van a depender del grado de la lesión que suceda en la piel, lo cual va a influir en el pronóstico en cuanto a la evolución y mejoría de las lesiones ya que si es una lesión leve, la resolución y respuesta al tratamiento va a ser más exitosa; en la medida en que la quemadura sea más profunda, el compromiso de la piel y otros órganos, va a tener un retardo en la respuesta al tratamiento.

En el caso de los tratamientos, partiendo del grado de lesión, existen desde simples tópicos, analgésicos, antinflamatorios, cremas regenerativas, hasta tratamientos sistémicos cuando las quemaduras son de tercer grado, que implican pérdida de sustancias, electrolitos y se trata por vía intravenosa, con carácter de hospitalización.

¿Cultura del protector solar?

Así, se sabe entonces que las quemaduras de tercer grado son las lesiones más peligrosas y temerarias para la piel; pero hay otras que se pueden ir desarrollando a lo largo de nuestra existencia y aparecen en nuestra piel por no cuidarnos, a lo largo de nuestra vida, de la exposición al sol.

En este sentido, la especialista subrayó “la importancia de la cultura del uso del protector solar, por lo que se debe aplicar diariamente, retocando a lo largo del día. De lo contrario, se puede expresar un tipo de quemadura que puede causar daño permanente en el ADN de las células de la piel y, con los años, aparecer lesiones pre malignas y malignas, desarrollándose un cáncer de piel”.

Yolianny Meléndez

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