Es alto el número de discapacitados por accidentes cardiovasculares (ACV)

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Sin duda que para una sociedad lo más importante es la propia gente que la
conforma; por eso, la importancia y objetivo de prevenir el Accidente
Cerebrovascular (ACV) está en preservar a ese ser social y que no llegue a la
discapacidad para ser dependiente de otra persona al padecer esta patología que,
dentro de las enfermedades cardiovasculares, representa la segunda causa de
muerte a escala mundial.

De acuerdo con el doctor Pedro Griman, cardiólogo del Centro Clínico Los Cedros
de Acarigua, cada año, 795. 000 personas en los Estados Unidos sufren un
accidente cerebrovascular, de los cuales el 87% (690. 000) son isquémicos
(obstrucción de las arterias) y 185. 000 son recurrentes. Además,
aproximadamente, 240. 000 personas experimentan un Ataque Isquémico
Transitorio (AIT) cada año.

En este sentido, el riesgo de accidente cerebrovascular recurrente o AIT es alto,
pero puede mitigarse con una prevención secundaria adecuada.
A pesar de esto, Griman recordó que el ACV “es una de las enfermedades que
generan mayor discapacidad en edad productiva. Queremos enfocarnos en
prevenir para tener una población más sana y productiva, que es el objetivo de
todo país que quiere un desarrollo”.

También, el cardiólogo destacó que las principales causas que pueden generar el
aumento de la ateroesclerosis en las arterias, es el consumo de tabaco, la
obesidad y el sedentarismo, que son factores de riesgo, que terminan generando
un ACV isquémico.

“Igualmente la diabetes y pacientes hipertensos mal controlados, son otros
factores de riesgo que pueden desarrollar esta enfermedad”, agregó.

Para el cardiólogo, hoy es imperante eliminar o controlar dichos factores de riesgo
y realizar campañas que inviten a minimizarlos. Recalcó que “esta patología a
diferencia de otras porque, aunque puede llevar hasta la muerte, generalmente va
a producir discapacidad, ya sea motora o cognitiva, que limita al paciente
funcionalmente, para desenvolverse tanto en su núcleo familiar y en la sociedad,
como para ejecutar una actividad laboral”.

Explica el especialista, que el ACV puede afectar a cualquier grupo etario
“generalmente afecta a personas de edad avanzada, pero puede ser a cualquiera.
Si es hemorrágica puede afectar a jóvenes, por presencia de alteraciones o
malformaciones alterovenosas a nivel de circulación cerebral, puede derivar esto
como una causa de un accidente cardiovascular hemorrágico”.

Un problema a atender
Tomando registros y estadísticas desde el continente americano hacia la región
Latinoamericana y llegando a Venezuela, Griman expone que esta enfermedad es
“un problema que se debe atender definitivamente”.
“No somos el país que más consume tabaco, pero sí tenemos un porcentaje
importante. Ahora, el tema del mal control de patologías previas como diabetes e
hipertensión, son las causas más frecuentes de los ACV; entonces, estos
pacientes que tienen un diagnóstico deben tener consciencia de cumplir un
tratamiento regular, acudir a los controles, con la finalidad de evitar más
complicaciones”, detalló.

Asimismo, Griman, enfatizó que de acuerdo al estudio de INTERSTROKE (Efectos
globales y regionales de factores de riesgo potencialmente modificables asociados
con el accidente cerebrovascular agudo en 32 países), la presión arterial, la dieta,
inactividad física, el tabaquismo y la obesidad abdominal, representaron el 82% y
el 90% del riesgo atribuible a la población (PAR) de accidente cerebrovascular
isquémico y hemorrágico.

La inmensa mayoría de los accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir
mediante el control de la presión arterial, una dieta saludable, actividad física
regular y dejar de fumar, sustenta.

Comentó Griman que “Hoy en día mientras nos vamos globalizando y
desarrollando nuevas comodidades, hemos perdido la capacidad de movernos por
nuestros propios medios y eso hace que las personas sean más sedentarias;
entonces debemos ir en contracorriente para mantenernos saludables”,

“Las personas deben comenzar a hacer ejercicio aeróbico, 5 veces por semana, y
como mínimo 30 minutos diarios. El ejercicio no sólo previene porque mejora
nuestro perfil metabólico, sino que también ayuda al paciente que tiene una
secuela motora después de haber entrado en un programa de rehabilitación y así
mejora las capacidades que pudo haber perdido en el evento isquémico”, exhortó
finalmente.

Yolianny Meléndez

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